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¡Hola Valleggiantes!

Hay caminos que hoy recorremos por elección, pero que en su tiempo existieron por necesidad.
La Vía de la Sal es uno de ellos: un sistema antiguo de conexiones que unía el mar con las montañas, creando un hilo continuo entre la costa de Liguria y el interior piamontés.

En este artículo entramos en el significado de estas vías, su recorrido por los Alpes Marítimos, quién las atravesaba y por qué, hasta llegar a hoy, cuando se han convertido en uno de los trazados más fascinantes para vivir a pie o en bicicleta.

¡Aquí tienes mi vídeo promocional de La Vía de la Sal!

Qué son las Vías de la Sal

Cuando se habla de «Vía de la Sal» no se refiere a un solo camino, sino a un conjunto de rutas históricas que, durante siglos, conectaron el Mediterráneo con las zonas alpinas y la llanura del Po.

La sal era un recurso fundamental: servía para conservar los alimentos, para la alimentación de los animales y para muchas actividades cotidianas. Precisamente por este motivo estaba sujeta a impuestos y controles muy rigurosos.

Así nacen las Vías de la Sal: trazados utilizados para el transporte de esta materia preciosa, pero también para otros intercambios comerciales. Eran vías de paso, pero también de supervivencia.

La Vía de la Sal en los Alpes Marítimos

Entre las más conocidas hoy está la que atraviesa los Alpes Marítimos, un recorrido suspendido entre Piamonte, Liguria y Francia.

Esta vía parte idealmente de las zonas costeras de Liguria —entre Imperia y Ventimiglia— y asciende hacia el interior, atravesando valles y crestas hasta alcanzar las montañas más altas.

Uno de los tramos más icónicos es el que conecta:

  • Limone Piemonte
  • Colle di Tenda
  • Colle della Boaria
  • Colle dei Signori
  • Monesi di Triora

Se trata de una larga carretera sin asfaltar de alta montaña, que corre a menudo por la cresta, ofreciendo vistas abiertas entre mar y montañas.

La Vía de la Sal se encuentra entre el Valle Vermenagna y Francia; si quieres una guía completa para tu estancia en Val Vermenagna haz clic aquí y consigue mi guía inmersiva.

Quién recorría la Vía de la Sal

Durante siglos, estas vías fueron atravesadas por diferentes figuras:

  • mercaderes
  • contrabandistas
  • pastores en trashumancia
  • y sobre todo los acciugai

Los acciugai eran hombres de los valles piamonteses que partían hacia Liguria para comprar anchoas en salazón y luego revenderlas en el interior. Utilizaban precisamente estas vías para desplazarse, a menudo a pie, con cargas pesadas.

Este oficio nacía de una necesidad: complementar los ingresos agrícolas en los meses en que la tierra no ofrecía suficiente.

Si quieres profundizar en esta historia, aquí tienes el artículo completo sobre los acciugai

Una curiosidad que se cuenta a menudo se refiere precisamente a la sal: para evitar los aranceles elevados, se escondía bajo las anchoas. Un detalle que cuenta muy bien el ingenio y la dureza de aquellos tiempos.

De la historia a la experiencia: la Vía de la Sal hoy

Hoy la Vía de la Sal ya no es una necesidad comercial, sino que se ha convertido en un recorrido experiencial.

Es posible recorrerla de diferentes maneras:

  • en bicicleta → es uno de los itinerarios más queridos para el cicloturismo de montaña
  • a pie → para quien busca una experiencia lenta e inmersiva
  • en moto o todoterreno → en algunos tramos y en horarios regulados, respetando el medio ambiente

El camino es accesible generalmente en los meses de verano, cuando la nieve deja paso al tránsito. En algunos tramos hay peaje y existen limitaciones para proteger un territorio frágil.

¡Déjate acompañar por mí en la pedalada por la Vía de la Sal!

Etapa 1: De Limone Piemonte a Rifugio Don Barbera

Etapa 2: De Rifugio Don Barbera al Mar

Un recorrido entre mar y montañas

Uno de los aspectos más fascinantes de la Vía de la Sal es su paisaje.

En el espacio de pocos kilómetros se pasa:

  • de las influencias mediterráneas
  • a los pastos alpinos
  • hasta panoramas que, en los días despejados, dejan entrever el mar

Es un camino que une mundos diferentes, tal como hacía en su tiempo.

Datos técnicos de la Vía de la Sal

La Vía de la Sal en los Alpes Marítimos es un recorrido de alta montaña que se desarrolla principalmente sobre camino sin asfaltar, con características que pueden variar ligeramente según el tramo elegido. En su itinerario más conocido, de Limone Piemonte a Monesi di Triora, presenta indicativamente estos datos:

  • Longitud: unos 30–40 km (según las variantes)
  • Altitud media: entre los 1.800 y los 2.100 metros
  • Cota máxima: unos 2.100 metros
  • Desnivel: variable
  • Periodo de apertura: de junio a octubre (según las condiciones meteorológicas y la presencia de nieve)
  • Acceso: regulado en algunos tramos, con peaje y limitaciones horarias para los vehículos motorizados

Es un recorrido considerado de dificultad media, accesible para quien tiene buen entrenamiento, sobre todo si se afronta en bicicleta. A pie requiere más tiempo y una buena capacidad de gestión de la montaña.

Más que la dificultad técnica, es el entorno lo que marca la diferencia: estamos en un trazado expuesto, sin grandes puntos de refugio, donde el tiempo puede cambiar rápidamente. El camino es de tierra y no demasiado sencillo en cuanto a transitabilidad. Precisamente por eso es siempre importante partir preparados y con el debido respeto por estos espacios.

Por qué recorrer hoy la Vía de la Sal

Recorrer la Vía de la Sal hoy significa entrar en contacto con una historia que no ha desaparecido, sino que simplemente ha cambiado.

Ya no se transportan mercancías, pero se atraviesan todavía los mismos espacios.
Ya no se viaja por necesidad, sino por elección.

Y es precisamente aquí donde este camino sigue teniendo sentido:
en la manera en que consigue todavía poner en relación territorios, personas y tiempos diferentes.

La Vía de la Sal no es solo un itinerario.
Es una línea sutil que atraviesa las montañas y mantiene unidos pasado y presente.

Y cada vez que la recorres, en el fondo, estás siguiendo una huella que existe desde mucho antes que nosotros.